lunes, 6 de mayo de 2013

LA INDEFENSIÓN APRENDIDA: UN LASTRE EN LA BÚSQUEDA DE EMPLEO

-   ¿Qué haces actualmente para buscar trabajo?
-   Últimamente no hago nada. Al principio miraba ofertas casi a
    diario y enviaba bastantes CV pero he dejado de hacerlo porque
    no me llama nadie.
.
-   ¿Te has planteado la posibilidad de formarte en algo nuevo o
     mejorar la formación que ya tienes?
-   Es que tampoco salen cursos. Ahora ya no hay nada.
-   ...

Respuestas de este tipo nos encontramos cada día, y cada vez con mayor frecuencia, en los servicios de orientación. Gran parte de los desempleados han perdido la motivación para buscar trabajo debido a los resultados negativos que están recibiendo, cayendo así en el más absoluto desánimo, en esa situación que los psicólogos denominamos Indefensión aprendida.

Este término, acuñado por Martin Seligman, hace referencia a un estado psicológico en el que el ser humano ha "aprendido" a comportarse de forma pasiva y con la sensación subjetiva de que "no se puede hacer nada" para modificar su situación (encontrar empleo). Por este motivo las personas desarrollan una respuesta de evitación de las circunstancias desagradables (negativas, ausencia de respuestas,...) poniendo fin voluntariamente a su búsqueda de empleo.

Cuando actuamos de esa manera nos negamos la posibilidad de ser sujetos activos de cambio pasando de un control interno (Yo puedo hacer algo) a otro externo donde la persona acaba asumiendo que la responsabilidad de su situación es externa e incontrolable (la crisis, las políticas económicas...) y que nada puede hacer para cambiar o mejorar su situación.

Al experimentar que las consecuencias son independientes de su conducta, es decir, incontrolables, se forma en la persona la expectativa de que tampoco habrá una consecuencia positiva en el futuro.

La indefensión aprendida se manifiesta mediante déficits en tres niveles:
  • Motivacional: Se estará menos motivado para buscar empleo ya que si se espera que nuestras  acciones (respuestas) no afecten al resultado (consecuencias), las probabilidades de que vuelva a emitir esas respuestas irán disminuyendo con el tiempo, es decir, se produce un retraso en el  inicio de las respuestas voluntarias.
  • Cognitivo: A este nivel se desarrolla una especial dificultad para aprender que una respuesta puede controlar una consecuencia si ésta no ha sido controlada previamente. Produce, por tanto, una creencia de la ineficacia de nuestras respuestas para controlar las consecuencias.
  • Emocional: Cuando las consecuencias no son las buscadas se producen en nosotros una serie de desordenes conductuales y fisiológicos característicos de los estados de ansiedad y miedo que pueden derivar en un estado depresivo.

¿Qué se puede hacer para salir de ese estado?

En primer lugar es aconsejable que lo comentes con tu orientador para revisar juntos el sistema de creencias que te mantiene en la pasividad y llevar a cabo una reformulación cognitiva.

Define bien tu objetivo profesional y centra todos los esfuerzos en esa dirección. No pierdas el tiempo buscando de cualquier cosa porque "de cualquier cosa no se puede trabajar".

Revisa estadísticas de contratación (Observatorio ARGOS) y podrás comprobar que la frase "no hay trabajo" no se corresponde al 100% con la realidad. Es cierto que hay muchísimo menos, pero se siguen firmando contratos. Estas estadísticas te ayudarán a desmontar esa creencia falsa y te serán de mucha ayuda en el caso de que necesites definir un nuevo objetivo profesional.

Sigue formándote. También en menor medida se siguen publicando cursos gratuitos. Genera alertas de aquellos que te interesan para que te avisen cuando se abra el plazo de solicitud.

Mejora tu inglés. Actualmente se requiere un buen nivel de inglés para acceder a muchas de las ofertas que se publican. Si no encuentras cursos asequibles de inglés siempre puedes mejorar esa competencias utilizando las webs que ofertan el aprendizaje de idiomas sin coste o a un coste muy bajo. Aquí podrás encontrar algunos Links que pueden serte útiles.

Utiliza las redes sociales. Configúralas para la búsqueda de empleo y úsalas como una herramienta más. Bien gestionadas pueden ser un buen elemento para encontrar trabajo.

Revisa tu CV. Ten en cuenta que la gran mayoría de los curriculums están redactados de la misma manera. Sé original e incluye aspectos novedosos. Céntrate en tus capacidades, en tus competencias, en lo que puedes aportar y no en las empresas en las que has trabajado. Los empresarios quieren ver que les puedes ofrecer tú frente a los demás. Elimina "CURRICULUM VITAE a tamaño 18" de la cabecera de tu curriculum. Quien lo reciba ya sabe lo que es. Sustitúyelo por una breve descripción de lo que tú eres, de aquello que te identifica como profesional.

Acompaña tu CV con una carta de presentación. Es fundamental que redactes una para cada empresa en la que dejarás claro por qué quieres trabajar con ellos y cual es el valor que tu aportarías.

Revisa tu proceso de búsqueda activa. Por ejemplo, ¿a quién dejas el CV?. Debes procurar que el curriculum llegue a la persona responsable de la empresa o del departamento de recursos humanos. No sirve entregárselo a cualquiera. ¿Llevas registro de los curriculums que entregas?, ¿les haces un seguimiento?, ¿tienes establecido un horario de búsqueda?, ...

Y sobre todo, mantén siempre presente que permanecer en la pasividad no te va a servir de ninguna ayuda.


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